Mis raices son de la tierra del vino, Monterrey. Hoy recuerdo cuando con tres años mi abuelo Caneda me llevaba en su bicicleta hasta "A Seara" en pleno valle a los pies del castillo de Monterrey. Adega do Caneda a orillas del Támega guarda aquella esencia de mi abuelo en su bar cantando y sirviendo ese vino de la casa que yo nunca volví a percibir igual. Suerte Carlos en esta bonita iniciativa que a todos nos gratifica.